24/7/10
6/7/10
19/6/10
9/6/10
22/5/10
6/5/10
26/4/10
20/3/10
14/12/09
13/11/09
6/10/09
Chupetes: ¿Sí o no?
A favor: Los bebés necesitan succionar. Succionar les calma y tranquiliza. El pecho de la madre no siempre está disponible. Los chupetes son un sustituto práctico.
En contra: Los chupetes son pezones artificiales y pueden confundir al bebé, lo cual desemboca en una succión ineficaz al pecho. Los chupetes disminuyen la cantidad de tiempo que el bebé mama y esto puede afectar la provisión de leche de la madre.
¿Es adecuado que una madre lactante ofrezca un chupete a su bebé? La respuesta es... a veces.
En muchas partes del mundo angloparlante los chupetes se llaman dummies. Imitan el pecho de la madre, igual que los maniquíes imitan a seres humanos en los escaparate o en pruebas de accidentes automovilísticos. Hay ocasiones en que los maniquíes cumplen una función positiva y útil, también hay veces en que un maniquí sencillamente no basta.
Los bebés tienen el instinto de succionar. Sin este instinto quizá no obtendrían el alimento que necesitan para crecer y abrirse camino. Además, la succión les calma. Su ritmo estable, la concentración en una tarea y la placentera estimulación de las extremidades nerviosas les ayudan a sobreponerse y a superar las muchas perturbaciones de un mundo grande y confuso. Hubo un tiempo en que los "expertos" fruncían el ceño ante el uso de chupetes. Estos mismos consejeros también disuadían a los padres de coger en brazos a un bebé que llorara. Afortunadamente, el mundo ha aprendido a tolerar un poco más las necesidades de los bebés, incluida la de succionar. Es muy posible que todos los recién nacidos de un hospital, alineados con aire satisfecho junto a la ventana del nido, lleven chupete.
Pero... un momento. ¿Qué hay de malo en esa imagen? Los chupetes son pezones artificiales. Y los pezones artificiales, ya sean tetinas o chupetes, pueden interferir en la lactancia. Es uno de los problemas de ofrecer el chupete a un bebé lactante, especialmente si todavía no domina la técnica de mamar. Succionar un pezón artificial es diferente a succionar el pecho. El pezón artificial ya está formado y es bastante rígido. El pecho es blando y flexible. Para agarrarse al pezón, el bebé debe abrir mucho la boca; el pezón se coloca en la parte posterior de la boca, alejado del movimiento de las encías y de la lengua. Es fácil meterle al bebé un chupete en la boca aunque la tenga cerrada. Los músculos de la boca, la cara y la lengua se mueven de forma diferente cuando succionan un pezón artificial; el movimiento que sirve para beber de un biberón o calmarse con un chupete no lograría sacar leche de un pecho.
En los primeros días, pasar constantemente del pecho a un pezón artificial y viceversa es demasiado pedir de un bebé que aún está aprendiendo a mamar. Los bebés que intentan succionar el pecho del mismo modo que succionan una tetina o un chupete se frustran rápidamente y lloran, se ponen nerviosos o rechazan el pecho. No sacan mucha leche y les cuesta aprender a mamar de forma eficaz.
Succionar un chupete también puede interferir con el suministro de leche de la madre y, en última instancia, con el crecimiento del bebé. Los bebés que satisfacen parte de sus necesidades de succión con un pezón artificial pasan menos tiempo estimulando el pecho, lo que posiblemente interfiere con la producción de leche. Si se interrumpen las tomas y se le ofrece un chupete al bebé, éste puede verse privado de la leche que se produce al final de la toma, alta en calorías y grasa y muy importante para el crecimiento. Un reciente estudio llevado a cabo en Brasil ha descubierto que los bebés a los que se ofrece el chupete antes del primer mes corren un mayor riesgo de destete durante los siguientes 24 meses (Victora 1993).
El chupete puede suponer un riesgo para los bebés amamantados. No sirven para reconfortar a un recién nacido y las madres deberían evitarlos hasta que la lactancia esté bien establecida, al menos durante las primeras tres o cuatro semanas. No debe ofrecerse un chupete a los bebés que tienen problemas para aprender a agarrarse al pecho o succionar correctamente, ni a bebés cuya madre está preocupada por la provisión de leche o porque su bebé se pone nervioso al mamar.
Lo que debe ofrecerse a los recién nacidos que necesitan succionar es el pecho de su madre. Algunos bebés maman casi continuamente o durante largos períodos de tiempo los primeros días. Es bueno para ellos. Se benefician del calostro y de una abundante provisión de leche al cabo de los pocos días. Se ahorran la agonía física y emocional de llorar. Aprenden a tranquilizarse. Por supuesto, los bebés tienen que estar con su madre si dependen de la lactancia para reconfortarse. Lo primero es no permitir que se dé la clase de separación postparto entre madre hijo que convierte el chupete en algo útil. Y prestando la debida atención a la postura, a cómo se agarra el niño y a si succiona bien, el dolor de los pezones puede reducirse al mínimo e incluso evitarse por completo.
Cuando crece, es posible que el bebé necesite succionar aun teniendo la tripita llena: quizá necesite dormir o despertarse, o simplemente relajarse. Esta succión de consuelo es diferente a la succión activa y vigorosa con la que el bebé extrae la leche para saciar su hambre. En este momento es posible que algunas madres decidan utilizar chupete. Sin embargo, los bebés amamantados pueden consolarse también con el pecho de su madre, ya que el flujo de la leche materna se reduce a un pequeño goteo cuando la succión del bebé pierde intensidad. Los bebés pueden continuar succionando sin empacharse y sin tragar mucho aire.
Las tetinas no poseen este sistema de regulación controlado por el bebé. La leche fluye a un ritmo regular, por lo que el bebé saciado que desea succionar durante diez minutos más puede acabar sobrealimentado, con burbujas de gas y potenciales regurgitaciones. Aquí es donde un chupete puede satisfacer una necesidad importante.
Los chupetes también pueden ser útiles para un bebé amamantado. Pueden calmarle cuando su madre no puede amamantarle en un momento dado, porque está conduciendo, pagando en el supermercado o atendiendo a un hijo mayor. Pueden calmar a un bebé con cólicos cuya madre tiene los brazos, los pechos y la paciencia gravemente sobrecargados. Pueden reconfortar a un bebé que, por una u otra razón, está demasiado alterado o nervioso para mamar. Las madres de gemelos encuentran útiles los chupetes cuando un bebé tiene que esperar mientras su madre se hace cargo del otro. Los hospitales utilizan chupetes con bebés prematuros, para estimular el reflejo de succión y ayudarles a asociar la succión con el suministro de alimento, incluso cuando se alimentan por sonda.
El uso frecuente de chupetes puede crear pequeños "adictos" a los que rara vez se ve sin su "enchufe" en la boca. El abuso del chupete también puede crear problemas de lactancia, así que las madres preocupadas por su provisión de leche o con bebés reticentes a tomar el pecho deben reconsiderar sus decisiones sobre el chupete y el biberón. Sin embargo, es la madre la que conoce mejor a su bebé. Con una buena información sobre el uso del chupete, podrá tomar la decisión acertada para su familia.
Tanto los chupetes como la succión de consuelo al pecho tienen su lugar. Hay momentos en que un chupete puede sustituir el pecho de la madre, calmar la inquietud de un bebé y restablecer la paz para todos. La succión de consuelo ayuda a asegurar un abundante suministro de leche y proporciona sensaciones cálidas a la madre y al bebé. Cuando el chupete se utiliza juiciosamente, la madre puede ambas alternativas.
28/9/09
¿Qué es disciplina con amor?
Disciplina con amor significa, simplemente, centrar la paternidad en la empatía y en el respeto.
Pocos padres están preparados para el torbellino emocional que acompaña el enamoramiento de su primer bebé. Cuandos tienen en sus brazos la vida de su nuevo hijo, se establece entre ellos una confianza sagrada y abren su ser a nuevas fronteras de compasión hacia otras personas. Cuando llega el momento de proveer guías y límites para esta persona tan importante, Los padres se pueden encontrar repensando los viejos conceptos sobre disciplina y lo que significa ser padres. El bebé puede haberles enseñado que cuando se trata de nutrición, de sueño y de ser cargado, pueden creer en sus intuiciones y en su propia voz interior por encima de las voces externas que les dicen qué es lo que “deberían” estar haciendo. Es reconfortante descubrir que son los expertos que más conocen a su propio hijo. ¿Puede ser cierto lo mismo en lo que a disciplina se refiere? Si, pueden creer en lo que su corazón les indique al respecto. Si se lo permiten, su hijo siempre los guiará hacia caminos amorosos. Los padres pueden hacer de la comprensión y el respeto el eje de su manera de ser padre/madre.
¿Cuáles son algunas de las metas de la disciplina con amor?
Muchos padres que se encuentran atraídos por la disciplina con amor comparten la idea de la importancia central que tienen la empatía y el respeto para lograr sus metas como padres. Probablemente es justo afirmar que, independientemente de su estilo de ser padres, la mayoría de papás quiere que sus hijos desarrollen la habilidad de satisfacer sus propias necesidades de una forma que funcione adecuadamente para sí mismos y para los demás. Los padres que practican la disciplina con amor también desean otras cosas. Posiblemente algunas de estas metas les pueden sonar familiares:Seguridad. Queremos que nuestros niños se sientan seguros con nosotros, de manera tal que podamos ser fuente de credibilidad a la que nuestros hijos se puedan dirigir a lo largo de sus vidas.
“Quiero que mis hijas vean su relación conmigo como un lugar para refugiarse, como un lugar al que se puedan retirar para encontrar honestidad, amor incondicional y soporte. Quiero enseñarles a que me crean, no a que me teman. Quiero preservar las tiernas almas que veo en ellas”, Liz M.
Compañerismo. La disciplina con amor es una manera de formar equipo entre padres e hijos. Reconocemos que el comportamiento de nuestros hijos es un reflejo de su edad y de su nivel de desarrollo y que algunos comportamientos son difíciles de enfrentar. A la vez que queremos guiar sus comportamientos indeseables, queremos ver los sentimientos y necesidades que se encuentran detrás de dichos comportamientos y ayudarles a satisfacer esas necesidades de manera más constructiva, a medida que crecen. Reconocemos que crecer toma su tiempo. La calidad de la relación padre-hijo, más que la presencia o ausencia de comportamientos particulares, es la mejor medida de la efectividad que tiene la disciplina con amor.
“La mayoría de padres quieren saber qué va a “funcionar”, como si la disciplina fuera algo mágico que hiciera que el niño nunca se portara mal. La disciplina con amor anima a mi hija a estar conmigo y no contra mí; y a mí, a estar con ella y no contra ella. Realmente creo que es algo que nos lleva a tener una relación más feliz y más positiva en general. Le da a mi hija la sensación de que ‘Mamá y yo estamos juntas en esto’ en vez de Es mamá contra mí”. Elizabeth B.
Construir mejores opciones. Al mirar las intenciones positivas que se encuentran detrás del comportamiento de nuestros hijos, podemos construír mejores opciones para la próxima vez, lo cual constituye un acercamiento infinitamente más positivo que simplemente erradicar el comportamiento indeseado. En la medida en la que trabajamos con nuestros hijos para resolver los problemas, podemos ayudarles a aprender a ser personas que buscan soluciones de manera efectiva.
“Para mí, la disciplina con amor es una forma de criar niños que se centra en construirlos y no en destruírlos. Este método de ser padres muestra respeto por los niños como seres humanos y les enseña a hacer lo mismo con los demás”. Carissa D.
Autodisciplina. Queremos que nuestros niños desarrollen su propio sentido de autodisciplina. Para lograrlo, no queremos que su voz interior se encuentre aplastada por nuestra voz, más bien queremos proporcionarles guías adecuadas y modelar su rol. Queremos que crezcan como las buenas y lindas personas que son.
“Mi meta es que mi hija mantenga “intactas” todas las partes innatas de su personalidad, con las que nació. Creo que las técnicas de disciplina no-tiernas le enseñan a los niños a esconder, suprimir e incluso odiar partes de sí mismos que son la causa de que sus padres los invaliden, irrespeten, subestimen o golpeen. Los niños curiosos a los que se les dice repetitivamente ‘no’, pronto cierran su curiosidad. El niño sensible que es regañado por llorar o por protestar injustamente, aprenderá a ser duro consigo mismo”. Mariah W.
Fomentar respeto y empatía. La disciplina con amor nos permite proteger y cultivar más los elementos humanos en nuestros niños, mientras que los métodos tradicionales de disciplina tienden a pasarlos por alto.
“La disciplina con amor parece ser el camino obvio hacia los elementos claves en la felicidad real: sensación de conexión con otros, amor propio y habilidad para expresar sentimientos y necesidades con el fin de que éstas sean satisfechas”. Dore T.
Al hacer énfasis en la empatía y el respeto en cada interacción, la disciplina con amor cultiva estas cualidades en cada paso del camino, en nosotros y en nuestros niños.
“Si yo quiero que mis hijos aprendan empatía, tengo que mostrar empatía hacia ellos. Si yo quiero que aprendan respeto, tengo que respetarlos a ellos”. Michelle N.
¿Es “disciplina” una palabra tan negativa?
Muchos padres se asustan con una palabra que evoca imágenes de una figura autoritaria yendo por el temido cinturón, o expresando un “al rincón”. Los diccionarios no son de gran ayuda, pues igualan disciplina con “entrenamiento”, “castigo” y “obediencia”. El mundo occidental ha asociado castigo, entrenamiento y control con el concepto de disciplina.
Pero en su raíz, disciplina simplemente significa “enseñar”. Como padres, construimos nuestra propia cultura familiar en todas las facetas y eso incluye nuestras concepciones sobre lo que es enseñar y aprender. Pocos de nosotros aprendemos mejor cuando estamos avergonzados y culpabilizados o cuando las ideas de otro son siempre impuestas sobre las nuestras.
Hay otra connotación sobre la palabra disciplina y es entenderla como un curso de estudios, como una práctica. Ocuparse pacíficamente de su hijo es, de hecho, una práctica a lo largo de toda la vida y que paga muchos dividendos personales, e incluso espirituales. Al emplear la disciplina con amor, usted puede encontrar que está aprendiendo tanto como su hijo.
¿Cuál es la fortaleza de la disciplina con amor?
¿Puede la disciplina con amor ser dura también?
En principio, la frase “disciplina con amor” puede evocar la idea de disciplina débil e ineficaz. Puede recordar familias en las que no hay límites, donde los niños controlan a sus padres, o niños egoístas e impulsivos que nadie quiere tener alrededor. O tal vez se piensa en padres temerosos de decir no por las pataletas de sus hijos. Ese tipo de crianza existe, pero es más adecuado llamarlo “crianza permisiva”. Afortunadamente, la disciplina con amor no tiene nada que ver con este ineficaz y problemático estilo de criar. La disciplina con amor es fuerte y efectiva. Veamos cuatro mitos respecto a la disciplina con amor, que contribuyen a crear dudas con respecto a su efectividad:
Mito 1: La disciplina con amor significa ausencia de límites. Ser respetuoso y compasivo hacia los hijos y consigo mismo, significa tener límites adecuados. Un padre no está respetando a su hijo si le permite pisotear a los demás, así como tampoco se está respetando a sí mismo ni a quienes le rodean. Si siempre se le dice “si” a los pedidos que hacen los hijos, ellos no aprenderán el significado (y el valor) del “no”. Los límites firmes, cuando son necesarios, le ayudan a los niños a moverse de manera segura y armoniosa a lo largo de su vida. Los padres que practican la disciplina con amor, piensan con cuidado cuáles límites son importantes y cómo ayudar a sus hijos a aprender a satisfecer sus necesidades dentro de dichos límites.
Mito 2: Disciplina con amor significa padres pasivos. ¡Al contrario! Debido a que los límites y el respeto son aspectos importantes, los padres que usan disciplina con amor son doblemente activos. En algunos métodos de disciplina tradicional, un padre puede hacer una demanda desde el sofá y luego castigar al niño por no complacerlo y considerar esto disciplina. Practicar la disciplina con amor requiere una activa participación de los padres, en la medida en que consideran qué expectativas son realistas de acuerdo con el nivel de desarrollo del hijo. Se toman el tiempo para bajarse al nivel de cada hijo y comunicarse con ellos de una manera en la que realmente cada niño entienda. Tratan de ser proactivos, adelantándose a los problemas cuando es posible. Aprenden acerca de sus propias reacciones y cultivan aquellas que son pacíficas. Involucran a sus hijos en la búsqueda de soluciones y les ofrecen la ayuda material que sea necesaria. ¡Es un trabajo duro!
Desde el sentimiento hasta las acciones, la disciplina con amor implica que los padres estén completamente presentes y comprometidos.
¿Cuándo iniciar la disciplina con amor?
Tan pronto como los padres descubran que la quieren para su familia. El bebé se beneficiará con su empatía y respeto cuando la madre lea sus señales y responda amamantándolo o meciéndolo. Cuando un bebé empieza a gatear la disciplina con amor toma la forma de ayudarle a mantenerse a salvo mientras explora. Estar a tono con el bebé y forjar habilidades positivas de comunicación mientras él se convierte en un niño que camina, será de gran utilidad a los padres en los meses y años venideros.
Por otra parte, nunca es demasiado tarde para cambiarse a la disciplina con amor. Muchos padres empiezan con patrones de disciplina más tradicionales y posteriormente se ven atraídos por la idea de disciplina con amor. Siempre es posible cambiar el camino. Brindar más empatía y respeto siempre puede fortalecer la relación padre-hijo y abrir nuevas opciones hacer juntos el camino.
Mito 3: Respetar al hijo debilita la posición como padre. ¿Qué tipo de fortaleza quiere tener? Sin duda, muchos padres piensan en la severa vieja escuela de la regla. Esta es la pavorosa, poderosa e improductiva escuela de “fuerza”. Pero al mirarla más de cerca y es posible ver una figura de autoridad engreída, alienante de los niños que tiene a cargo. Los niños pueden obedecer por miedo u odio hacia sí mismos, pero es poco probable que la severa vieja escuela de la regla permita que salga lo mejor de ellos. ¿Es esa la clase de fortaleza que usted quiere como padre?
El respeto y la empatía hacia su hijo llevan a los padres a adoptar una clase diferente de fortaleza. Una fortaleza que viene directamente de su propia humanidad y se conecta con la del hijo; que les ayuda a escuchar a su hijo y a tener en cuenta sus necesidades junto con las suyas propias. Se necesita más coraje para ser vulnerable ante los ojos del hijo, que para apoyarse en un rol autoritario y de superioridad.
El verdadero respeto es una calle de doble vía. Existe el gran temor en nuestra sociedad de que tratar al niño con respeto lleva a que éste le pierda el respeto a sus padres. Algunos métodos de disciplina insisten en que el respeto es una calle de una sola vía donde los padres merecen todo y los niños nada. Se necesita repensar esta creencia:
Hay que tener presente que decir que los niños merecen igualmente dignidad y respeto, no significa decir que la relación con el niño deba ser, en sí misma, de igual poder. Los padres tienen una visión más amplia y mayor experiencia. Estos son activos que ellos, como cuidador adulto le brindan al hijo. Ellos también tienen más responsabilidad por las elecciones que rodean a su hijo, de lo que él tiene. El hijo busca que sus padres ejerzan su autoridad de manera que todos se mantengan a salvo y que la vida fluya tanto como sea posible. Entre más respeto y empatía le brinde un padre a su hijo, más se fortalece su autoridad como persona benévola. El respeto tiene más vitalidad cuando es de doble vía. Cuando los padres tratan a su hijo con respeto, es más factible –y no menos- que él busque formas respetuosas de tratarlos a ellos y a los demás.
¡Empático no significa blando! Al contrario, la verdadera compasión hacia los hijos, le da a los padres fortaleza como tales y los lleva a proceder cuidadosamente. Les permite ver lo lindo y lo bueno que hay en cada hijo. Desde ahí, ellos pueden encontrar soluciones más positivas y poderosas. Algunas veces puede requerir paciencia adicional para enfocarse y conectarse desde la compasión con el hijo, particularmente si hay conflicto de por medio. Pero cuando se logra, esto da a los padres la fuerza para hacer elecciones más sintonizadas con su hijo y con ellos mismos.
Mito 4: La disciplina con amor no es efectiva. Puesto que la disciplina con amor se dirige más a guiar a cada hijo y no simplemente en erradicar comportamientos, le ayuda a los padres a dejarle espacios a los hijos para que continúen equivocándose en la medida en la que van aprendiendo. Nuevamente, la eficacia de la disciplina con amor puede ser medida más por la calidad de la relación padre-hijo, que por la rapidez con la que se hace desaparecer un comportamiento.
Al introducir el miedo en la ecuación, la disciplina tradicional puede, algunas veces, ser más rápida para detener un comportamiento indeseado. Pero asumir que la disciplina tradicional es más efectiva, incluso alcanzando esta meta, puede ser más fantasía que realidad. Con frecuencia, la naturaleza activa del castigo hace parecer que los padres están siendo muy eficientes. Pero hay que mirar detenidamente: en muchas ocasiones el comportamiento y el castigo se repiten permanentemente e incluso aumentan. Algunas veces el niño aprende a no ser descubierto y no a identificar qué es lo que hay de problemático en su comportamiento y mucho menos a saber cómo satisfacer sus necesidades.
La disciplina con amor ofrece formas de establecer y de mantener los límites, de manera tal que el niño se convierte en un participante activo, más que en uno pasivo o resentido.
¿Estoy aplicándola ya?
Mientras que algunas personas tienen la concepción errada de que la disciplina con amor es una paternidad inexistente, muchos se preocupan justamente por lo contrario, piensan que va a demandar más de ellos, de lo que ellos pueden hacer. Efectivamente, muchos padres, convencidos de la importancia de la empatía y respeto en su forma de criar, se sienten inseguros de afirmar que ellos ‘practican’ disciplina con amor. “¡Pero si yo me encuentro muy lejos de la perfección!”, es una de las reacciones. ¿Qué hay de equivocado en esta visión? ¿Cómo pudo la disciplina con amor entrar en el ámbito de los míticos super mamás y super papás?
Vamos a alejarnos de ese costoso malentendido y a mirar detenidamente qué no es disciplina con amor: ·
Las anteriores son ideas son más cercanas a un estilo de crianza tradicional, la cual hace mucho énfasis en lo que está bien y en lo que está mal y tiende a tener expectativas irreales tanto de padres como de hijos. Con frecuencia, estas ideas se mezclan con percepciones que se tienen acerca de la disciplina con amor, pero de hecho, no tienen nada que ver con ella. La disciplina con amor busca ir más allá de la dicotomía bien-mal y adopta una mirada real sobre padres e hijos.
Cuando los padres se esfuerzan seriamente por basar la crianza en la empatía y el respeto, realmente no hay manera de “hacer” mal la disciplina con amor. La disciplina con amor tiene una creencia profunda: entre más ternura y suavidad le pueda dar a su hijo y a usted mismo, mejor. Se cree en ello o no. No es algo que pueda hacerse mal. En la medida que los padres incluyan esta creencia en su vida familiar, encontrarán todo el espacio del mundo para mostrarse como son, para comprometerse con el confuso y significativo arte de desarrollar una relación con cada hijo, donde puede haber errores y a la vez sentirse bien consigo mismos, como padre/madre, a lo largo del camino.
Cuando los padres contemplan decir “practicamos disciplina con amor”, ¿vienen pensamientos negativos a sus mentes? “Pero si el comportamiento de mis hijos algunas veces me avergüenza en público”. “Algunas veces pierdo mi buen genio”. Ser consciente de estos pensamientos, les da la posibilidad de abrir espacio, tanto para los padres como para los hijos, dentro de la concepción de disciplina con amor. Pensar de dónde pueden venir las reacciones negativas y comparar con algún amigo de confianza lo que ocurre, puede ayudar a manejarlas mejor y a reemplazarlas con creencias más positivas acerca de la forma de ser padre.
La disciplina con amor no es algo lejano o inalcanzable. Si los padres la quieren, es suya ahora mismo. Como si fuera un sweater muy cómodo, la disciplina con amor es una creencia que puede abrigar a la familia entera, si los padres lo permiten.
Podemos cambiar el mundo
Nuestra sociedad, como un todo, se encuentra desgarrada en muchos sentidos debido a hábitos que se perpetúan a sí mismos: poder y control. Este patrón es reversible. Las generaciones recientes de padres han hecho progresos y se han alejado de los severos modelos autoritarios del pasado. A medida que avanza, el movimiento hacia una paternidad más respetuosa tiene un tremendo potencial.
Usted no puede chasquear los dedos y cambiar el mundo en un instante, pero si tiene el poder sobre la orientación que le da a su propia vida, su forma de tratar a la gente con la que se encuentra y más importante aún, usted puede ser el artífice de nuevas posibilidades para su familia. Usted puede cambiar el mundo desde su familia hacia el exterior.
Información perteneciente a la revista NUEVO COMIENZO, Vol. 18 Numero 1 Año 2006
23/9/09
Cólicos en el bebé amamantado
Los cólicos son uno de los misterios de la naturaleza. Nadie sabe verdaderamente qué son aunque cada uno tiene una pequeña idea al respecto. Habitualmente, los períodos de llanto comienzan cuando el lactante tiene de dos a tres semanas, se producen sobre todo en la noche y finalizan sobre los tres meses o a veces más tarde. Cuando el bebé llora, es inconsolable, pero si es cargado, mecido o paseado en carro, puede calmarse temporalmente. Para que uno diga que es un «bebé con cólicos», el lactante debe tener una ganancia de peso normal y buena salud. La definición de los cólicos se ha extendido casi a todos los «comportamientos molestos» y los llantos de un bebé; lo que no es forzosamente un error, ya que no se sabe verdaderamente qué son los cólicos. No existe tratamiento contra los cólicos; muchos medicamentos y estrategias han sido ensayadas, sin resultados probados.
Todo el mundo conoce el caso de un bebé con cólicos que usando un método dado se ha «curado». Se sabe también que casi todos las soluciones parecen funcionar, al menos temporalmente.
Aparte de los cólicos, pueden reconocerse en cualquier bebé amamantado con ganancia de peso normal y buena salud, tres causas que pueden ponerlo irritable.
Dos senos por amamantada.
La leche materna cambia durante una misma toma. La cantidad de grasa producida por cada seno aumenta a medida que la amamantada avanza. Si el bebé es colocado en el segundo seno muy pronto y antes de que haya tomado la leche grasosa del final de la lactada del primer seno, él recibirá menos calorías de las que hubiera podido recibir si hubiera vaciado ese primer seno; entonces, pedirá el seno más frecuentemente, y si toma una gran cantidad de leche en compensación por la reducida cantidad de calorías, existe el riesgo de que devuelva el alimento. Como la leche así ingerida es relativamente menos grasosa, el estómago se vacía rápidamente y una gran cantidad de azúcar (lactosa) llega al intestino. La enzima que digiere la lactosa, la lactasa, no es suficiente para esta tarea y el bebé puede presentar algunos síntomas de la intolerancia a la lactosa, o sea, tener gases, llorar y tener deposiciones verdosas en chorro. Esto mismo, puede producirse mientras come.Estos bebés no son intolerantes a la lactosa, aunque parecen serlo. Y por lo mismo no es una razón para dar leche artificial sin lactosa. Simplemente, las madres deben estar mejor informadas con respecto a la lactancia. Que se debe hacer?
a) No contabilizar el tiempo de succión. Madres en todo el mundo amamantan con éxito sin saber la hora. Los problemas de lactancia son más frecuentes en las sociedades donde todo el mundo tiene un reloj.
b) Ofrecer el primer seno tanto tiempo como sea necesario para permitir al bebe succionar y tragar hasta que él mismo lo suelte o se duerma. Si el bebé succiona solamente durante un corto período, la madre puede utilizar la técnica de compresión del seno para que el continúe succionando eficazmente. Algunos bebé pueden estar en el seno durante dos horas sin alimentarse, habiendo succionado solo algunos minutos. En este caso, la leche tomada puede ser relativamente baja en grasa. Si después de haber terminado de succionar el primer seno el lactante aún tiene hambre, se puede ofrecer el segundo seno a continuación.
c) En la siguiente comida, la madre puede comenzar por el último seno y proceder de la misma manera.
d) Los senos de la madre se adaptan rápidamente a este método sin ocasionar ninguna congestión ni desequilibrio.
e) Ninguna regla obliga a la madre a ofrecer los dos senos en cada comida, como tampoco a ofrecer un seno cada vez. Es conveniente dejar al bebé vaciar el primer lado, si es preciso estimulándolo a tragar por más tiempo por medio de la técnica de compresión del seno; pero si a pesar de esto, él quiere más, entonces ofrecerle el otro seno.
f) En ciertos casos puede ser útil alimentar al bebé con el mismo seno por más de una comida seguida, antes de ofrecer el segundo seno de la misma manera.
g) El problema puede agravarse si el bebé no se prende bien al seno. La buena toma del seno es la clave de una lactancia fácil.
El reflejo de eyección fuerte.
Un bebé que recibe demasiada leche rápidamente, puede volverse irritable en el seno y, algunas veces, ser considerado como un «bebé con cólicos». Dentro de este tipo de casos, el bebé tiene una ganancia de peso muy buena. Normalmente, algunos segundos o minutos después de haber comenzado a succionar, comienza a toser, se ahoga y parece querer apartarse del seno. Si se suelta repentinamente, la leche sigue saliendo. En seguida, el bebé puede solicitar el seno repetidamente pero se muestra caprichoso y todo se repite nuevamente. El bebé se mostrará irritado cuando el reflejo de salida de la leche es muy fuerte e impaciente cuando es débil. Las lactadas se vuelven una experiencia frustrante tanto para la medre como para el bebé. En algunos casos raros, un bebé puede llegar a rehusar el seno después de algunas semanas (a menudo cerca de los tres meses). ¿Que se puede hacer?a) Si aún no se ha hecho, ensayar a ofrecer un solo seno en cada comida. En ciertos casos se debe ofrecer el mismo seno por dos o tres lactadas antes de ofrecer el otro. En caso de congestión del seno no utilizado, extraerse únicamente la leche que alivie la incomodidad.
b) Dar el seno antes de que el bebé esté hambriento. No demorar las lactadas dando agua o chupos (un bebé amamantado no tiene necesidad de complementos de agua, incluso cuando la temperatura es alta). Poner el bebé al seno desde el momento en que el muestre señales de hambre. Si está aún adormecido, tanto mejor. Un bebé hambriento se tirará sobre el seno provocando un reflejo de eyección aún más fuerte.
c) Si es posible, escoger un lugar tranquilo para amamantar. La música fuerte, la luz enceguecedora y mucho movimiento, no son propicios para una amamantada satisfactoria.
d) Amamantar acostada a veces puede ayudar mucho. La gravedad disminuye el flujo de leche. Si la posición acostada sobre el lado no ayuda, ensayar acostarse sobre la espalda y amamantar al bebe sobre sí.
e) Si no hay afán, sacar un poco de leche antes de amamantar (más o menos una onza o 30 ml.).
f) Además de no querer una salida rápida de la leche, el bebé puede impacientarse si el «chorro» es demasiado débil. Si éste parece ser el caso, ensayar la técnica de la compresión del seno, para conservar un buen flujo de salida.
g) El problema puede agravarse si el lactante no se prende bien al seno. La buena toma del seno es la clave de una lactancia fácil.
h) A veces una pezonera puede ayudar, utilizada como última instancia después de que no haya dado resultado el seguimiento hecho por una persona competente.
j) Como último recurso, más que dar leches preparadas, extraer su leche y dársela al bebé en biberón.
Proteínas extrañas en la leche materna.
Se sabe que ciertas proteínas presentes en el régimen alimenticio de la madre pueden ser excretadas en la leche materna y afectar al bebé. Parece que la más extendida es aquella de la leche de vaca. Otras proteínas pueden también ser excretadas en la leche materna. Su presencia, lo mismo que de las otras sustancias, no es una cosa mala en si. Es por eso que en el tratamiento de los bebés con cólicos, se manda a la madre suspender el consumo de productos lácteos: leche, queso, yogurt, helado y todo aquello que contiene leche. Cuando la proteína de la leche es modificada (desnaturalizada), por ejemplo por la cocción, no debería tener ningún problema.La intolerancia a la proteína de la leche no tiene ninguna relación con la intolerancia a la lactosa. Si una madre es ella misma intolerante a la lactosa, debería también amamantar a su bebé. ¿Qué se puede hacer?
a) Evitar todo producto lácteo durante 7 a 10 días.
b) Si no ha habido ningún cambio, consumir de nuevo productos lácteos.
c) Si ha habido mejora, retomar gradualmente este consumo, si los productos lácteos hacen parte de su régimen alimenticio habitual. La madre no tiene necesidad de tomar, ella misma, leche para producir leche materna. Ciertos bebés no toleran ningún producto lácteo dentro de la alimentación de su madre. La mayor parte lo toleran un poco. La madre aprenderá qué cantidad de productos lácteos puede consumir ella sin que repercuta en su bebé.
d) Si la cantidad de calcio absorbido por la madre es insuficiente al suspender la lácteos, ella puede encontrarlo en otros productos no lácteos. Una semana sin productos lácteos no plantea ningún problema. En efecto, se ha constatado que la lactancia protege a la madre contra la osteoporosis incluso si ella no toma suplementos de calcio y el bebe recibe todo lo que él tiene necesidad.
e) No se deben eliminar demasiados alimentos a la vez. Todo el mundo conoce una madre cuyo bebé se ha portado mejor desde que ella ha dejado de comer brócoli, carne de res, bananos, cebollas, etc. La madre podría terminar por no comer sino arroz blanco! Nuestras dietas alimenticias son demasiado complejas para poder saber exactamente qué afecta al bebé. Con paciencia y tiempo se solucionarán las cosas; pero la leche de tarro no es la solución. Por otro lado, el bebé podría estar mejor si se le diera leche materna en biberón, gracias a la regularidad de la salida de la leche.
Con un bebé con cólico los días y las noches pueden parecer interminables; pero las semanas pasan rápidamente, sobre todo con un bebé pequeño.
Jack Newman es pediatra responsable de una consulta de lactancia en Toronto, Canadá. El artículo fue publicado en la LLLettre N°58 de enero-marzo/2003, de la Liga de La Leche de Francia y traducido por Juanita Cuéllar en mayo de 2003.
Entre los alimentos que contienen calcio y no son lácteos están el brócoli, las habas, las zanahorias, las nueces y el chocolate, entre otros.
La compresión del seno
El objetivo de la compresión del seno es ayudar a la leche a salir cuando la succión del bebé no es suficientemente eficaz o cuando el bebé no recibe suficiente leche. Esta compresión provoca el reflejo de eyección de la leche y permite a menudo obtener un flujo de leche más abundante. Este método puede ser útil para:
Esta técnica no es útil si la lactancia va bien. Cuando todo va bien, la madre debe dejar a su bebé “terminar” el primer seno y enseguida ofrecer el otro seno, si el bebe manifiesta quererlo.
¿Cómo saber que el bebé “ha terminado” un seno? Cuando él no traga más leche, hace movimientos de succión rápidos y no hay degluciones. Puede ser útil saber que:
La compresión del seno ayuda a que la leche salga cuando el bebé no tiene una succión muy eficaz, y permite obtener más leche y a la vez obtener la leche del final de la lactada, la cual es rica en grasa. ¿Cómo hacer en la práctica ?
2.- Tener el seno con la otra mano, pulgar en un lado y los otros dedos del otro lado del seno, lejos de la areola (mano en forma de C
3.- Vigilar la manera en que el bebé succiona. Cuando el bebé tiene movimientos de succión amplios, con frecuentes movimientos de deglución (1 a 3 movimientos de succión por uno de deglución) está obteniendo suficiente leche
4.- Cuando el bebé se pone a “chupar” y sus movimientos de succión se vuelven rápidos y superficiales y no traga nada o casi nada de leche, la madre comprimirá su seno (movimiento de “ordeño”) lejos de la areola. El flujo de leche deberá volverse abundante y el bebé recomenzará a ingerir leche. Este gesto no debe ser doloroso ni debe hacerse sobre la areola.
5.- Continuar comprimiendo el seno hasta el momento en que el bebé no trague más leche; entonces la madre parará de “ordeñar” su seno (para descansar y permitir a la leche salir libremente). Posiblemente, el bebé parará de succionar pero volverá a comenzar si la leche sale. Si el bebé continúa lactando cuando la madre ha parado de comprimir su seno, ella podrá esperar un momento antes de recomenzar a comprimir el seno.
6.- Cuando el bebé comienza a succionar, debe recibir y tragar la leche. Si éste no es el caso, comenzar de nuevo a comprimir el seno.
7.- Continuar así en el primer seno hasta el momento donde el bebé no pase más leche aunque reciba la ayuda de la compresión. En el caso donde un nuevo reflejo de eyección viniera, dejarlo succionar algunos minutos aunque no tome nada; pero si no hay nuevo reflejo de salida de la leche, quitar al bebé del seno.
8.- Colocar al bebé en el otro seno si parece desearlo. Repetir, entonces, el proceso.
9.- Es posible también, si la madre lo desea, cambiar de seno para mayores tomas durante una misma lactada (superalternancia)
10. Trabajar en el mejoramiento de la colocación al seno y/o de la succión del bebé.
Este método aquí descrito da buenos resultados a muchas madres. Se puede continuar la compresión siempre y cuando sea cómodo para la madre y en tanto que el bebé trague la leche regularmente. Pero si una madre encuentra alguna cosa que funciona mejor para ella, no debe dudar en hacerlo; lo principal es que el bebé obtenga suficiente leche cuando él lacta (movimientos de succión amplios y lentos, con degluciones frecuentes). Por otra parte, ésta maniobra no es forzosamente necesaria en cada lactada y cuando el bebé se vuelva más eficaz al seno, la madre no tendrá más la necesidad de utilizarla.
21/9/09
Lactancia Materna y Reflujo
¿Bebé con reflujo? Continúe con la lactancia
El reflujo se presenta cuando el contenido del estómago regresa espontáneamente al esófago. La barrera principal contra el reflujo es el esfínter esofágico inferior (LES por sus siglas en inglés). Esta es una banda de fibras musculares voluntarias que se encuentran dentro del esófago que conducen a través del diafragma desde la cavidad del pecho hacia la cavidad abdominal. Normalmente, existe suficiente presión dentro de esta área del esófago para evitar que el contenido gástrico regurgite desde el estómago.
¿Por qué se origina?
Existen varias razones por las cuales el esfínter esofágico deja de prevenir el reflujo: llenar el estómago en exceso o el incremento de ácido gástrico. Muchos bebés pequeños tienen periodos durante los cuales el LES se relaja, permitiendo que se presente el reflujo. Inhalar o exhalar con fuerza puede también producir cambios de presión que fomentan el reflujo.
Los tubos nasogástricos que se utilizan frecuentemente para alimentar a bebés muy prematuros o enfermos, pueden provocar la disminución de la presión del esfínter y actuar como un camino para el reflujo. De hecho, los bebés prematuros generalmente tienen un mayor riesgo de sufrir reflujo, lo mismo que los bebés a los cuales se les alimenta con fórmula en lugar de leche de su madre. Se cree también que las alergias a los alimentos juegan un papel importante en algunos casos de reflujo.
¿Cómo se manifiesta?
Los síntomas del reflujo varían desde vomitar, hasta tener dificultad para respirar. Algunos son:
La sobrealimentación provocada por un suministro de leche demasiado abundante o un reflejo de eyección de la leche demasiado fuerte en la madre, pueden provocar vómito e incomodidad durante la toma y no debe confundirse con el reflujo.
¿Qué esperar?
Algunos bebés con reflujo amamantan sin molestias. Otros, muy pronto rechazan el seno porque lo asocian con la molestia. Estos bebés pueden mostrar mejoría cuando la madre se extrae un poco de leche antes de ofrecer el seno al bebé, cuando su madre lo amamanta en diferentes posiciones, cuando se eliminan las distracciones, cuando se amamanta al bebé dormido o caminando, con un baño en agua tibia, con un masaje o propiciando el contacto piel a piel.
Otros bebés, en cambio, desean amamantar todo el tiempo. La leche materna actúa como antiácido y lo alivia. Pero si come en exceso, el síntoma empeora. Por eso se le debe ofrecer solo un seno en cada comida. Algunas mamás comentan que el chupo de entretención calma a estos bebés.
La dolorosa sensación de ardor estomacal que los adultos conocen como acidez estomacal o pirosis, provoca que los bebés estén inquietos y lloren durante la hora siguiente a la lactada También puede ocasionar que se despierten frecuentemente durante la noche. En casos serios, cuando el contenido del estómago irrita la traquea o se aspira (inhala) hacia el interior de los pulmones, se puede presentar ahogamiento, apnea, cianosis o neumonía.
Un bebé que simplemente escupe frecuentemente pero está contento y gana peso, no tiene mayor problema que el lavado frecuente de su ropa. Un bebé que sufre dolor y no gana peso, o que no respira bien y muestra señales de estar enfermo, debe ser tratado por un médico.
La mayoría de las veces, el diagnóstico se basa en la observación de los síntomas para no someter al bebé a exámenes que lo estresan.
¿Qué hacer?
En muchos casos, el esfínter esofágico inferior del bebé se va fortaleciendo y el reflujo cede con el tiempo. La lactancia en sí es un tratamiento para el reflujo, pues permite ofrecer el seno con frecuencia ayudando a la disminución de los síntomas al reducir el suministro de leche de la madre para igualarse a las necesidades del bebé. Otros aspectos que ayudan son:
Destetar al bebé no debe considerarse como una buena solución al problema del reflujo: el reflujo es una condición médica y no un problema de la forma como se alimenta al bebé. En la mayoría de los casos el reflujo puede controlarse a través de un buen manejo de la lactancia, la colocación del bebé al pecho y la dieta de la madre. Cuando estos pasos no ayudan en la solución del problema, quizá se necesiten llevar a cabo más pruebas y buscar otras opciones de tratamientos.
15/9/09
¿Qué hace especial a la leche materna?
La razón más común por la cual las madres deciden amamantar, es porque saben que la leche materna es el mejor alimento para sus bebés. La leche materna contiene células vivas, como las de la sangre. Algunos de sus componentes realzan los efectos de otros de manera que sus ingredientes trabajan juntos. Por el contrario, sólo un pequeño porcentaje de los ingredientes presentes en las leches de fórmula se absorbe y la mezcla de estos ingredientes no garantiza que actúen unidos como ocurre en la leche humana.
La leche materna está diseñada para los bebés
La leche humana es específica para la especie. La leche de cada mamífero se ha adaptado para darle a las crías lo que necesitan para garantizar su supervivencia y permitir su óptimo desarrollo. La leche de algunas especies es relativamente alta en grasa para favorecer la formación de una gruesa capa de grasa corporal, mientras que la de otras tiene un contenido alto de proteína que se utiliza para un rápido crecimiento y maduración. Aquellas especies que necesitan fuentes disponibles de azúcar para satisfacer las necesidades de sus cerebros en rápido crecimiento, tienen leches con contenidos altos de carbohidratos. Los humanos son los mamíferos con el crecimiento y desarrollo más lento, pero con el cerebro más avanzado, así que tiene sentido que la leche humana tenga un contenido bajo de proteína y alto de carbohidratos.
La leche materna contiene niveles de vitaminas y minerales apropiados para el bebé sano, nacido a término. Es siempre cambiante: del comienzo de una lactada a su final, de toma a toma, y de día a día. Algunos de los cambios en la leche materna son estimulados por señales dadas por el bebé. Cuando la madre sigue las señales de su bebé, puede estar segura de que él se beneficiará de todos estos cambios. Por ejemplo, si la leche que recibe en una toma particular es baja en grasa (la grasa es el componente más variable de la leche materna), el bebé sentirá hambre más temprano. Si sus señales son respondidas y recibe su próxima toma muy cerca de la anterior, la leche más alta en grasa que recibirá (el contenido de grasa aumenta cuando el seno está menos lleno) asegurará que la ingesta total sea la adecuada.
Composición de la leche en varios mamíferos
Especie %proteína % grasa % carbohidratos
Fuente: Composición de la leche, Walter L. Hurley, Universidad de Illinois, Urbana-Champaign. http://clases.aces.uiuc.edu/AnSci308/Milkcompsynth/milkcomp_table.html
La leche materna tiene propiedades anti-infecciosas
Las madres que amamantan notan que sus bebés se enferman con menor frecuencia que aquellos que no son amamantados. La leche humana provee diferentes tipos de defensa contra las enfermedades, incluyendo anticuerpos contra patógenos específicos. Contiene así mismo lactoferrina que, aparte de ser la fuente de hierro para los bebés amamantados, parece poseer propiedades antibacteriales y antivirales. Otros componentes de la leche materna protegen a los bebés a nivel molecular, ya que su forma impide el acceso de ciertos patógenos.
Debido a las cualidades protectoras de la leche materna, los bebés que no son amamantados tienen más visitas a las salas de emergencia, hospitalizaciones y tratamientos con antibióticos. Su efecto protector se extiende más allá del destete. La leche humana ofrece protección inmunológica contra muchas enfermedades crónicas. De acuerdo con Resultados de la lactancia versus alimentación con fórmula recopilados por Gina Wall (MN, IBCLC) y Jon Ahrendsen (MD, FAAFP), la alimentación con leche humana está asociada con menor riesgo de las siguientes enfermedades: diabetes, esclerosis múltiple, síndrome de muerte súbita, cáncer infantil, enfermedad tiroidea autoinmune, apendicitis, osteoporosis, enfermedad cardiovascular, enfermedad helicobacterial del píloro (asociada con úlceras gástricas),enfermedad de Crohn, colitis, artritis reumatoidea juvenil, obesidad, tonsilitis, alergias, enfermedad atópica y asma . Aunque las teorías abundan, el mecanismo de estos beneficios inmunológicos a largo plazo aún no es claro.
La leche humana contiene componentes bioactivos que mejoran el crecimiento y desarrollo de los bebés humanos.
Una hormona gastrointestinal, la colecitosquinina (CCK) brinda la sensación de saciedad y bienestar. Durante la succión, la CCK liberada tanto en la madre como en el bebé, produce somnolencia. En el bebé la CCK se eleva en dos oportunidades. La primera elevación ocurre inmediatamente termina la toma y es probablemente inducida por la succión; la segunda ocurre 30 a 60 minutos más tarde debido a la presencia de leche en el tracto intestinal del bebé. La caída de los niveles de CCK 10 minutos después de terminada la toma puede ser una oportunidad para despertar al bebé y ofrecerle el otro seno o permitirle reiniciar la succión y recibir así la leche rica en grasa. Esperar 30 minutos después de la toma antes de acostar al bebé y así aprovechar el segundo pico de CCK, puede ayudar al bebé mantenerse dormido.
La leche humana contiene ácidos grasos esenciales
Los ácidos grasos esenciales presentes en la leche materna optimizan la función cognitiva y la visión del bebé. Algunos estudios han demostrado que bebés prematuros a los que se administró leche materna a través de sonda eran, a los 18 meses y a los 6 ó 7 años, más avanzados en su desarrollo que aquellos con edad gestacional y peso al nacer comparables, a los cuales se alimentó con fórmula.
Estas observaciones hacen pensar que la leche materna tiene un impacto significativo en el desarrollo del sistema nervioso central. Los bebés amamantados poseen, así mismo, mayor agudeza visual. Estos beneficios pueden ser atribuidos a la presencia en la leche materna de largas cadenas de ácidos grasos poliinsaturados.
Aunque algunas leches de fórmula han añadido recientemente estos elementos, se desconoce si tendrán efectos similares a largo plazo.
Las hormonas, células vivas antibacteriales y antivirales y los ácidos grasos esenciales, son sólo algunas de las razones por las cuales la leche materna es ampliamente superior. Es realmente una sustancia única que no puede ser copiada artificialmente.
8/9/09
"¡Mi bebé pide el pecho a cada rato!"
¿Por qué de repente mi bebé quiere tomar el pecho todo el día?
Hay muchas razones por las cuales un bebé aumenta la frecuencia de sus tomas. Es normal que los bebés pidan el pecho a cada rato, los bebés no tienen un horario regular para comer como los adultos. O puede ser que esté pasando por un período de crecimiento (llamados "estirones" o " días de frecuencia") donde el incremento en el tiempo al pecho estará estimulando una mayor producción de leche.
En algunas ocasiones el incremento en el tiempo al pecho puede marcar el principio de una enfermedad. El mamar más a menudo puede darle al niño protección valiosa en contra de diversas enfermedades ya que el bebé estará recibiendo más anticuerpos e inmunidad durante su tiempo al pecho. A veces el incremento tiene que ver con una reacción que el bebé tenga a alguna cosa que usted haya ingerido que le molestó al bebé. Si su bebé tiene síntomas de alergias, o si usted ha notado que el patrón de tomas de su bebé cambia cuando usted consume ciertos alimentos, puede ser que necesite averiguar más acerca de las alergias y sensibilidades alimentarias.
Si su bebé tiene 3 semanas, 6 semanas, 3 meses o 6 meses, está probablemente pasando por un período de crecimiento. El tiempo extra que el bebé pasa al pecho asegura que la provisión de leche se incremente para poder satisfacer las necesidades del niño durante la siguiente etapa de crecimiento.
Además de los períodos de crecimiento que se mencionaron anteriormente, los cuales son la principal razón de los "días de mayor frecuencia al pecho", algunos bebés aumentan el tiempo que pasan al pecho por otras razones. ¿Hay cambios grandes dentro de su vida familiar como por ejemplo, se están mudando de casa, se van de vacaciones o tienen visitas? ¿Ha estado usted separada del niño más de lo acostumbrado? ¿Estarán brotándole los dientes al niño, o se sentirá enfermo? A menudo cambios en la rutina o nuevas etapas de desarrollo pueden ser la causa de un aumento en el deseo de mamar del niño ya que busca consuelo.
Durante aquellos días en los cuales usted siente que no ha hecho nada, no se le olvide darse crédito por lo que ha logrado - ¡satisfacer las necesidades de su hijo!
3/9/09
Posturas: ¿Cómo coloco a mi bebé para amamantarlo? (2)
Conforme tú y tu bebé vayan adquiriendo más experiencia en amamantar, van a encontrar que las posiciones para dar el pecho pueden ser cambiadas en muchas maneras diferentes, aún de una toma a otra. Siempre y cuando tú estés cómoda y el bebé se esté alimentando bien, usa lo que funcione para ti. Trata de experimentar con las cuatro posiciones que se mencionan más adelante.
Recuerda, en cualquiera de estas posiciones, es muy importante llevar al bebé a la altura de tu pezón. Reclinarte sobre tu bebé puede causar dolores de espalda, tensión en el cuello y hombros, o pezones adoloridos.
Posición de cuna o "acunar al bebé" (como cuando lo arrullas)
La posición del bebé en brazos, "acunado", es usada más comúnmente después de las primeras semanas. La posición "cuna-cruzada", se refiere a usar el bazo contrario al del pecho que se está dando, lo cual brinda un mayor control.
Para darle el pecho a tu bebé mientras lo sostienes en tu regazo, el deberá estar de lado, apoyando su hombro y cadera en tus brazos, con su boca al nivel de tu pezón. Usa almohadas para levantar a tu bebé y apoyar tus codos, para llevar a tu bebé a la altura de tu pezón, especialmente las primeras semanas. Sostén tu pecho, ya sea con la posición "U" o la posición "C". La cabeza de tu bebé deberá estar en tu antebrazo y su espalda estará a lo largo de la parte interior de tu brazo y la palma de tu mano. Cuando veas hacia abajo, deberás ver el lado de su cuerpo. Su boca deberá estar cubriendo al menos media pulgada de tu areola (la parte oscura que rodea el pezón). Asegúrate que su oído, hombro y cadera estén en una línea derecha. Mientras sea un recién nacido, la cabeza y los pies de tu bebé deberán estar al mismo nivel.
Posición de cuna-cruzada
Durante las primeras semanas, muchas mamás descubren una variación de la posición en forma de "acunar" que les es más útil, la posición de cuna-cruzada. Para está posición, tu bebé se apoya en una almohada a lo largo de tu regazo, para ayudarlo a estar a la altura de tu pezón. Las almohadas también deberán servir de apoyo para tus dos codos, para que tus brazos no sostengan el peso del bebé; ya que se te cansarán antes de que hayas terminado de alimentarlo.
Si te estás preparando para amamantar con el pecho izquierdo, tu mano izquierda sostiene el pecho con la posición "U". (Ver abajo). Tú sostienes a tu bebé con los dedos de la mano derecha. Haz esto suavemente, colocando tu mano detrás de las orejas de tu bebé y de su cuello, con tu pulgar y dedo índice detrás de cada oreja. El cuello de tu bebé descansa sobre la membrana entre el pulgar, el dedo índice y la palma de tu mano, formando un "segundo cuello" para tu bebé. La palma de tu mano se coloca en el centro, en medio de sus hombros (entre los omóplatos). Mientras te preparas para acomodar a tu bebé, asegúrate de que su boca esté muy cerca de tu pezón desde el principio. Cuando el bebé abre la boca muy grande, tu empujas con la palma de tu mano desde el centro en medio de los omóplatos. Su boca deberá cubrir al menos media pulgada de la base de tu pezón.
Posición de agarre o "fútbol americano"
Esta es una buena posición para una mamá que ha tenido cesárea, ya que mantiene al bebé lejos de la incisión o cortada de la operación. La mayoría de los recién nacidos encuentran muy cómoda esta posición. También ayuda cuando una madre tiene un fuerte reflejo de expulsión de la leche, ya que el bebé puede manejar más fácilmente el flujo de la misma.
En la posición de agarre, sostienes la cabeza de tu bebé en tu mano y su espalda a lo largo de tu brazo a tu lado. Sostienes tu pecho con la posición "C". (Ver abajo). Él está de frente a ti, con su boca a la altura del pezón. Las piernas y pies de tu bebé están metidos debajo de tu brazo con su cadera flexionada y sus piernas apoyadas a lo largo de tu respaldo, de manera que las plantas de sus pies vean hacia el cielo. (Esto previene que pueda empujarse contra la silla). Una vez más, las almohadas ayudan a colocar al bebé a la altura correcta.
Posición recostada de lado
Muchas mamás consideran que es cómodo acostarse para amamantar a su bebé, sobre todo por las noches. Ambos, la mamá y el bebé, se recuestan de lado viéndose uno al otro. Puedes usar almohadas en tu espalda o detrás o en medio de tus rodillas para estar más cómoda. Una almohada o una cobija enrollada atrás de la espalda del bebé, ayudará a evitar que el bebé se ruede lejos de ti. El bebé puede ser acomodado en forma de cuna en tu brazo, con su espalda sobre tu antebrazo. Con su cadera flexionada y su oreja, hombro y cadera en una línea, ayuda a que tu bebé obtenga leche mas fácilmente. Algunas madres consideran que practicar esta posición durante el día les ayuda mucho.
Técnicas para sostener el pecho
Mientras sostienes a tu bebé en cualquiera de las posiciones antes mencionadas, probablemente vas a necesitar sostener tu pecho con la mano que te queda libre. Esto quita el peso del pecho de la barbilla del bebé, permitiéndole alimentarse de tu pecho más eficientemente.
La forma de sostener (o posición) "C": Ver la posición en forma de cuna en la ilustración de arriba y las fotos a la izquierda. Sostén tu pecho con el pulgar arriba, completamente atrás de la areola (lo que es la piel más oscura alrededor de tu pezón), y los dedos por debajo. Tus dedos también deberán estar lejos de la boca de tu bebé, lo mas atrás posible. Esta técnica es muy útil cuando se da el pecho en posición de agarre o fútbol americano, así como en la posición de cuna.
La forma de sostener (o posición) "U": Coloca tus dedos estirados en la parte de hasta debajo de tu pecho, con tu dedo índice en la arruga que hace tu pecho. Baja tu codo para que tu pecho quede sostenido entre tu pulgar y tu dedo índice. Tu pulgar estará en el área externa de tu pecho y tus dedos estarán en el área interna. Esta técnica ayuda cuando amamantas utilizando la posición de cuna y de cuna-cruzada.
¿Está mi bebé bien colocado ?
Cuando coloques a tu bebé, usa tu pezón para hacer cosquillitas en el centro de su labio inferior. Esto fomentará que abra su boca ampliamente (como si fuera un bostezo). Dirige tu pezón suavemente hacia el paladar, empujando a tu bebé hacia ti, con la barbilla por delante.
Algunos puntos que puedes revisar para asegurarte de que tu bebé está colocado correctamente son:
- Su mentón está más cerca de tu pecho que su nariz.
- Sus labios están pegados a tu pecho, en forma de aro.
- Una buena parte de tu areola está dentro de la boca de tu bebé (posiblemente, más areola del lado inferior que del superior
Si la colocación o la forma en que está prendido del pezón es incómoda o dolorosa, suavemente coloca tu dedo en la boca del bebé, entre sus encías, para desprenderlo y tratar de nuevo.
Un bebé al que se le ofrece el pecho, va a succionar sin tragar mientras coloca el pezón en su boca y le avisa a tu pecho que está listo para dejar pasar la leche. Cuando empieza a recibir leche, vas a ver su mandíbula, incluso hasta atrás de sus orejas, trabajando. Sus sienes se moverán. También lo escucharás ingiriendo la leche, rápido al principio y luego más lento, según vaya satisfaciendo su apetito.
Posturas: ¿Cómo coloco a mi bebé para amamantarlo? (1)
Durante las primeras semanas una posición óptima es especialmente importante. Cuando tú y tu bebé están en una posición correcta, tus pezones se mantienen sanos y tu bebé se puede alimentar más eficientemente. Los pezones adoloridos son una razón común por la que las mamás contactan a la Liga de La Leche. Una posición adecuada ayuda a eliminar muchos casos de pezones adoloridos.
Las Líderes de la Liga de La Leche tienen experiencia en guiar a las madres para lograr una posición correcta. Si te sientes abrumada por la preparación para amamantar a tu bebé, contacta a tu Líder local para obtener información y apoyo. A ella le dará mucho gusto ayudarte a simplificar las cosas.
Pasos básicos para obtener una posición óptima
- Acomódate en una posición cómoda con soporte en la espalda, coloca almohadas para apoyar tus brazos y en tu regazo, y tus pies apoyados en un banco o en un directorio telefónico.
- Coloca a tu bebé cerca de ti, con su cadera flexionada para que no tenga que voltear su cabecita para alcanzar tu pecho. Su boca y su nariz deben estar frente a tu pezón. Si es posible, pídele a quien te esté ayudando que te pase a tu bebé en cuanto estés cómoda.
- Sostén tu pecho para que no presione la barbilla de tu bebé. La barbilla de tu bebé debe de estar sobre tu pecho.
- Sujeta a tu bebé contra tu pecho. Asegúrate que tu bebé abra la boca ampliamente y acércalo a ti, deteniendo su espalda (en lugar de la parte de atrás de su cabeza), para que su barbilla se apoye en tu pecho. Su nariz estará tocando tu pecho. Tu mano debe formar "un segundo cuello" para tu bebé.
- ¡Disfrútalo! Si sientes dolor, separa a tu bebé suavemente (asegurándote de romper antes la succión para no lastimar tu pezón) e intenta de nuevo.
Probablemente necesitarás repetir con frecuencia esto pasos durante las primeras semanas. Tú y tu bebé encontrarán una técnica que les funcionará después de un poco de práctica.
2/9/09
Preparación para la lactancia, ¿es necesaria?
La forma de los senos que amamantan
Hasta donde sabemos, ninguna hembra mamífera prepara sus pezones para alimentar a sus crías. Si la mujeres se creen obligadas a hacerlo, y eso no es reciente, es porque en la especie humana, la lactancia no es solo “natural”, sino “cultural”. Y cada cultura posee su propia percepción, especialmente en lo que se refiere a los senos lactantes.
En numerosas regiones de Africa, por ejemplo, los senos de una madre lactante deben ser largos y pendientes, muy diferentes de aquellos de las mujeres jóvenes. Por tal motivo, ciertas manipulaciones (vendajes apretados, aplastar los senos, entre otras) son practicadas desde el primer embarazo con el fin de quebrar las fibras mamarias.
En occidente, al contrario, los senos deben permanecer firmes y altos, sin importar las circunstancias. De ahí, los sostenes, las cremas reafirmantes, las pomadas anti estrías, unas más eficaces que otras. Y el miedo recurrente de que la lactancia “daña” el busto.
No hay necesidad de endurecer los pezones
En nuestra sociedad es frecuente que la futura madre piense que la lactancia se da sola, aunque también pretende anticiparse todas las catástrofes (grietas, dolores, congestiones, etc.) habituando los pezones con anticipación, endureciéndolos.
Y la realidad es que existe consenso casi general entre los expertos en lactancia en el sentido de que los dolores de los pezones y las grietas se deben a una mala succión del bebé (mala posición de su cuerpo, de su boca, de su lengua...) y que todas las cremas aplicadas a manera de prevención en nada cambian esta circunstancia (ver recuadro).
Aún así, nada impide, si la madre lo desea, masajear suavemente los senos durante el embarazo. Esto puede ayudar a algunas madres a acostumbrarse a la idea de que pronto la boca del bebé los succionará con un vigor que puede ser sorprendente. Y esto puede ser útil más adelante cuando la madre desee extraerse la leche.
De la misma manera, en ciertas parejas, las caricias de los senos y la succión del pezón hacen parte del juego amoroso y pueden ser una manera natural de prepararse para la lactancia.
A algunas mujeres les gusta aplicar una crema hidratante sobre sus senos y pezones durante el embarazo. Lo que está desaconsejado es aplicar jabón (y sobretodo alcohol) sobre la areola y el pezón porque resecan la piel y hacen que se vuelva frágil. Vale la pena recordar que los senos producen, desde el embarazo, su propio “producto cosmético”: las glándulas de Montgomery, esos pequeños bultos sobre la areola, secretan una sustancia que lubrica y protege los pezones e inhibe el desarrollo de bacterias.
Los senos se preparan para la lactancia
De hecho, la parte más importante de la preparación se hace en forma natural y automática: bien sea que la madre haya decidido o no amamantar, su cuerpo se prepara para la lactancia a lo largo del embarazo.
Los senos aumentan su volumen (es también, con frecuencia, el primer signo de embarazo) y se pueden volver sensibles a medida que la glándula mamaria situada en el interior del seno, se desarrolla. La areola, ese círculo de piel oscura que rodea el pezón, toma un color más oscuro y los pezones pueden volverse más duros y protuberantes. Las glándulas de Montgomery se desarrollan.
La talla y la forma de los senos y de los pezones varían enormemente de una mujer a otra. Pero el tamaño de los senos no tiene nada que ver con la capacidad de la mujer para producir leche para su bebé: simplemente los senos gordos tienen más tejido adiposo. En el transcurso del segundo trimestre, los senos comienzan a producir calostro, esa primera leche que el bebé absorberá y que tiene una tasa de anticuerpos particularmente elevada. Algunas mujeres notan que hacia el final del embarazo escurre algo de calostro de sus senos. Si ese no es su caso, no hay nada que impida iniciar la lactancia.
Anteriormente se recomendaba extraer algunas gotas de calostro todos los días para ayudar en la lactancia. Nunca se ha probado que esta práctica ayude a prevenir la congestión o los dolores de los pezones. Tampoco ayuda a tener más producción de leche.
Si los pezones son planos o invertidos
Los pezones planos o invertidos pueden hacer que al bebé le cueste trabajo prenderse, pues generalmente es más fácil hacerlo de un pezón protuberante. Con un poco de práctica, y la posición correcta, tanto el bebé como la madre tendrán la pericia suficiente para amamantar con facilidad.
Diversos procedimientos se pueden usar para remediar este problema. En primer lugar, se pueden usar debajo del sostén las copas que se usan para recoger leche, algunas horas diarias, durante el último trimestre del embarazo. El anillo que descansa sobre la piel ejerce una ligera presión sobre la areola y fuerza al pezón a sobresalir. También es posible usar un sostén viejo al que se le ha cortado un círculo en la punta, de manera que el pezón sobresalga. Algunos especialistas recomiendan los ejercicios de Hoffmann, que se realizan varias veces al día durante el embarazo; se trata de hacer presiones firmes con el pulgar sobre la base del pezón (ver figura).
La eficacia de estos dos métodos fue fuertemente cuestionada por un estudio que en 1992 comparó cuatro grupos de mujeres: un grupo utilizó las copas, otro practicó los ejercicios de Hoffmann, el tercero recurrió a ambos y el cuarto no hizo nada para prepararse. El estudio no encontró diferencia significativa entre los cuatro grupos en lo que se refiere a la aparición de grietas, a problemas de colocación y a mastitis. La duración de la lactancia fue mucho más elevada... entre las que no hicieron nada en sus pezones!
Si recordamos que el bebé succiona de la areola y no del pezón, se entiende por qué es más importante aprender a colocar bien al bebé, con un buen “bocado de seno”, más que invitarla a manipularse los pezones durante el embarazo, práctica que al final tiene un resultado más dudoso.
Cuando hay cirugía del seno
La mujer que ha tenido una cirugía del seno, se pregunta a menudo si la intervención afectó su habilidad de amamantar. Es importante saber dónde se hicieron las incisiones; si éstas fueron hechas en el pliegue bajo el seno hay gran posibilidad de que ningún ducto o nervio haya sido cortado. Si la incisión está cerca de la axila, es conveniente preguntar al cirujano si tuvo cuidado de no dañar ningún nervio. Las incisiones cerca de la areola indican, con frecuencia, que se cortaron algunos ductos lactíferos y posiblemente haya daño en los nervios. Estas madres pueden presentar insuficiencia en su producción de leche para lactar exclusivamente a su bebé.
Cualquier duda se puede resolver con el cirujano que practicó la cirugía. Si hay un solo seno afectado, la madre puede amamantar perfectamente con el otro seno. Si el pezón, en alguno de los senos tiene falta de sensibilidad, puede indicar que hay daño severo del nervio, lo que permite pensar que el reflejo de eyección o el de bajada se verán afectados. Además, la pérdida de sensibilidad puede reducir la estimulación nerviosa que se origina en el pezón y va a la glándula pituitaria, lo cual afecta la producción de leche.
Las reducciones mamarias muchas veces afectan la habilidad para amamantar pues el cirujano remueve secciones completa del seno, incluyendo ductos. Si el pezón ha sido retirado y luego es colocado de nuevo, la posibilidad de lactar exclusivamente es reducida ya que los ductos y nervios fueron cortados.
En cuanto a los implantes, generalmente no causan problemas, excepto si los canales lactíferos han sido cortados.
Vestidos y aparatos
La sociedad de consumo ha previsto que la mujer embarazada debe llegar al hospital, armada de toda una parafernalia de aparatos “indispensables” para la lactancia: cojines, copas, protectores, extractores, pezoneras, sostenes, cremas...
Muchos de esos productos son inútiles, algunos hasta son perjudiciales. Lo que si es conveniente comprar, es al menos un sostén una talla más grande que la habitual y esperar que se establezca la lactancia para saber si conviene otro más grande.
En lo que se refiere a los vestidos, son recomendables los de dos piezas, es decir falda y blusa o pantalón y blusa. Estos permite levantar la parte superior para instalar al bebé en el seno sin tener que “despechugarse”. Por el contrario, cuando es necesario abrir botones para que el bebé lacte, es muy posible que el seno libre también quede al descubierto.
La verdadera preparación
De hecho, la verdadera preparación, aquella que hace la diferencia entre una lactancia exitosa y una que fracasa, no se hace en el cuerpo, se hace en la cabeza.
La verdadera preparación consiste en ver, desde pequeña, a mujeres de la familia que amamantan con felicidad. Personalmente, recuerdo llevar mi deseo de lactar al ver a mi hermana mayor lactar a su bebé cuando yo tenía 8 años.
La verdadera preparación se tendría que dar por haber escuchado hablar de lactancia como una manera normal de alimentar a un bebé. Haberlo escuchado en familia, en la escuela, en los libros, las revistas, afiches, en la televisión, el cine...
La verdadera preparación consiste en informarse durante el embarazo, leer, buscar mujeres que amamanten.
En efecto, la lactancia es un comportamiento en parte adquirido; su éxito depende del conocimiento de una serie de hechos, de la manera como funciona la glándula mamaria y de las necesidades del bebé, entre otros.
¿Cuántos destetes precoces tienen como explicación un problema de lactancia que habría podido evitarse o resolverse si la madre hubiera estado bien informada?
La verdadera preparación consiste en informarse acerca de las prácticas de lactancia del sitio donde va a dar a luz. ¿Qué pasa con la primera colocación al seno? ¿Separan al niño y la madre en ese “período sensible” que son las dos o tres primeras horas después del nacimiento? ¿Dejan al bebé y la madre juntos durante la noche?
La verdadera preparación consiste en informarse acerca de la lactancia, pero sobretodo sobre el comportamiento normal de un bebé recién nacido. Muchos padres llegan a ese momento con ignorancia total acerca de lo que es la realidad de la vida cotidiana con un bebé, y con expectativas totalmente idealistas. Por ejemplo, si el bebé no pasa rápidamente la noche, quiere amamantar antes de lo que se espera, tiene cólicos, ellos se van a sentir perdidos, incompetentes... y van a suspender la lactancia acusándola de todos los males.
La adecuada colocación del bebé impide las grietas
Pasos muy sencillos ayudan a que el bebé se prenda de manera adecuada al seno. Esto evita grietas y congestión en la madre y asegura que el bebé reciba suficiente leche.
1.- La madre debe estar en una posición cómoda.
2.- El bebé debe estar enfrentado totalmente a su madre de manera que no tenga que voltear la cabecita hacia ella para prenderse del pezón.
3.- Con la punta del pezón, toque el borde del labio inferior del bebé.
4.- Cuando el bebé abra la boquita, introduzca en ella pezón y areola.
Recuerde que los depósitos de leche están bajo la areola.
5.- La nariz del bebé debe tocar el seno de la madre, lo cual no impide su respiración. Si parece que el seno oprime la nariz del bebé, levante al chiquito un poco, en lugar de oprimir el seno con sus dedos.
6.- Si hay dolor o el bebé se ha escurrido hacia el pezón, rompa la succión introduciendo el dedo meñique en el ángulo de la boca del bebé. Repita la colocación desde el principio.
Es más fácil aprender a lactar sentada, para aprender a colocar al bebé. Luego usted puede ensayar variaciones como acostada, recostada, caminando.
La plétora también puede aplanar el pezón
La plétora, esa congestión debida a la bajada de la leche entre el segundo y el sexto día después del parto, muchas veces hace que el pezón se aplane dificultando su agarre por parte del bebé.
En ese caso ayuda extraerse un poco de leche antes de amamantar. Eso hace que el pezón salga para que el bebé lo agarre bien. En este tiempo la madre puede sentir además, el seno caliente e incómodo. Las compresas frías entre una lactada y otra alivian la incomodidad y reducen la congestión.










